Educación en actividad física. Un problema de base

La adhesión a programas de actividad física debe trabajarse desde la infancia

Actualmente, parece que estamos experimentando un boom en cuanto a la adhesión de la población a programas de actividad física, confiando cada vez en personal especializado como CAFYD, INEF, TAFAD…

Sin embargo, la base del problema parece haberse enquistado. Me refiero a la pobre atención que se presta a los hábitos de ejercicio de nuestros niños y adolescentes. Recientemente, en 2016, la encuesta “Children in the city” realizada por la Fundación Española del Corazón (FEC), la World Heart Federation (WHF) y la Union Of European Football Associations (UEFA) arrojó el dato de que el 85% no realiza la hora diaria mínima de ejercicio físico recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para niños entre 5 y 17 años.

Sin querer entrar en profundidad a tratar las causas, una de las conclusiones que saco es que no se está tratando de atajar este asunto. Es obvio que debemos poner el foco en esta situación, porque es en estas edades donde se generan y crean los hábitos que regirán nuestra vida adulta. Por lo tanto, estamos en la etapa donde un cambio de este tipo puede resultar más sencillo para el individuo, cuando el sedentarismo todavía no está arraigado en su vida diaria.

El 7 de junio de 2017 Fernando Ureña, catedrático en Educación Física, compareció en el congreso de los Diputados para defender en aumento de horas lectivas de la asignatura de educación física en todos los niveles educativos. Las dos horas semanales en la ESO se antojan insuficientes vistos los datos de sedentarismo y obesidad. El estudio más reciente en la población pediátrica (Aladino 2015), utilizando los criterios de la OMS, señala que el porcentaje de sobrepeso infantil en España es entorno al 23% y el de obesidad infantil se encuentra entorno al 18%.

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El eco de la comparecencia de Ureña se está transmitiendo a través de los colegios oficiales de licenciados de educación física y otras asociaciones y empresas, públicas o privadas, del sector. Sin embargo, esta presión parece no acelerar el proceso, por lo que a día de hoy todo está todavía en el aire y no se conoce muy bien qué rumbo van a tomar los acontecimientos.

En mi opinión, me parece básico que los niños tengan acceso a una educación física de calidad, que les enseñe a adquirir unos hábitos de higiene deportiva adecuados, que los forme para conocer lo que necesita su cuerpo para mantenerse saludable, y que les permita experimentar muchas y diferentes actividades físicas para que puedan formar un criterio acerca de sus preferencias en la materia. Darles las herramientas para convertirse en adultos activos. Creo que estas acciones, además de mejorar la calidad de vida de las personas, tendrían un gran impacto positivo en la economía, que tendría su efecto más visible en un menor gasto de la sanidad pública.

Mientras, no nos queda más que tratar de aportar nuestro granito de arena. Mantener un buen nivel de profesionalidad, apostar por la formación continua, especializándose y aprendiendo cada día, y seguir difundiendo todo lo bueno que aporta el ejercicio. Profesores, gestores deportivos, entrenadores personales, profesionales de la actividad física… Poco a poco, la gente se va dando cuenta de que la actividad física orientada a la salud, y el ejercicio físico en general, ha venido para quedarse.

Un comentario en “Educación en actividad física. Un problema de base”

  1. Me parece muy importante que desde el inicio de la etapa escolar se le vaya inculcando a los niños el hábito de hacer ejercicio y de comer saludablemente, pero parece que los distintos Gobiernos ven correcto que niños de educación infantil tengan menos de una hora a la semana de educación física y que la merienda de media mañana de uno de los días de la semana sea galletas, magdalenas y bollería varia.
    A los papás también nos tendrían que dar unas charlas, que fuesen muy visuales, sobre la alimentación que deberíamos ofrecer a nuestros hijos, puesto que es muy triste ver a niños de 10 años con graves problemas ya de sobrepeso y padres que miran para otro lado.
    Yo no digo que la hora esa diaria de ejercicio que recomiendan los expertos tenga que cumplirse en el horario escolar, pero se podía colaborar un poquito más, puesto que la gran mayoría de los niños el deporte que hacen es en clase

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