Dolor de espalda

Tratando el dolor de espalda desde un enfoque multidisciplinar

Vamos a dedicar esta entrada a una dolencia que la gran mayoría sufre o ha sufrido, siendo una de las patologías más comunes y que más dificulta la adhesión de las personas a programas de actividad física saludable: el dolor de espalda.

Según el Barómetro del Dolor, encuesta que se ha elaborado a nivel internacional con datos de más de 24.000 personas de 24 países, el 63% de la población española sufre de dolor de espalda. A nivel mundial, el 80% de la población lo padece en algún momento de su vida, según datos del American College of Rheumatology.

Lo primero que debemos entender cuando tenemos un dolor de espalda (lumbalgia, ciática, dorsalgia o cualquier otro) es que necesitamos un diagnóstico. ¿Qué características tiene ese dolor? ¿A qué se debe? Por lo que, en un primer momento, debemos acudir a consulta de nuestro médico de cabecera, traumatólogo o fisioterapeuta. El diagnóstico adecuado nos conducirá a establecer un protocolo adecuado para tu caso concreto.

diagnostico

Podríamos hablar de si la causa del dolor es mecánica o inflamatoria, o si te encuentras en fase aguda o crónica. Todo lo que sea conocimiento está bien, pero aquí no nos pararemos a definir estos términos. Cuando tenemos un problema de este tipo no es buena idea jugar a ser médicos, por lo que lo más cabal es ir al especialista para que te diagnostique. Él te explicará todo lo que necesitas saber, mucho mejor de lo que conseguirás preguntando al señor Google y haciendo las cosas por tu cuenta.

Una vez sabemos lo que pasa, es cuando comienza el camino hacia la recuperación. En una situación ideal, te acompañará en este proceso un equipo de profesionales multidisciplinar, cada cual dentro de su ámbito de actuación tratará de ofrecerte las mejores soluciones. El fisioterapeuta se encargará de tratar la zona por medio de diferentes técnicas o procedimientos para conseguir una mejora en la función de la espalda y una disminución del dolor. Disminuir la rigidez muscular, restablecer el rango de movilidad, reducir la inflamación de los tejidos…

Y, una vez que tu cuerpo está apto para el movimiento, entra en juego el trabajo del rehabilitador funcional/ preparador físico/ entrenador personal/ prescriptor de ejercicio terapéutico. Lo cierto es que este tipo de profesional, además de una formación superior en ciencias de la actividad física, debe tener conocimientos específicos que lo habiliten para tratar con este tipo de patologías. La idea en esta parte de tu recuperación es mantener activa y compensada toda la musculatura de tu tronco, conseguir un correcto rango de movilidad, mejorar los factores nerviosos que facilitan una correcta activación de tus fibras musculares y trabajar los patrones de movimiento que utilizas en tu vida diaria para lograr que los diferentes grupos musculares aprendan a activarse en el momento exacto (lo que se llama coordinación intramuscular e intermuscular). En definitiva, educar a tu cuerpo para minimizar las situaciones en las que somos más propensos a lesionarnos.

ejercicio espalda

¿Existen ejercicios que puedas hacer por tu cuenta para facilitar la recuperación? Por norma, cuando tu médico o fisioterapeuta constata que ya se dan las condiciones para seguir un programa de actividad física adaptada, es el momento para dejar el reposo a un lado. Esto quiere decir que para la evolución de la lesión, será más positivo que te mantengas activo. El único consejo genérico que te daría serían actividades como andar. Podríamos incluir en este apartado la natación (crol y espalda), pero sólo en el caso de que tengas experiencia previa que te permita utilizar una técnica correcta. En caso contrario, yo no te lo recomendaría, ya que es posible que puedas agravar los síntomas.

Hay muchos ejercicios aconsejados, a los que puedes acceder en diferentes sitios de internet, como el cat-camel, puentes de glúteo, planchas isométricas y sus variantes… O disciplinas, como pilates o yoga, pueden tener un efecto positivo en la reducción de problemas de espalda. Pero como todo, requieren de supervisión para asegurarnos de que los ejecutamos correctamente. Puedes incluírlos en tus rutinas si tu espalda está sana y libre de lesiones.

Sin embargo, es importante que no intentes comenzar por tu cuenta un programa con ejercicios específicos de readaptación. Es mejor que lo dejes en manos de personal especializado, que siguiendo el diagnóstico prescrito programará una progresión de tareas adaptada a tu lesión y circunstancias. Es posible que esta progresión necesite de pequeños ajustes diarios en función de tu evolución y sensaciones, y esto debería ilustrar el control que requieren estas adaptaciones individuales.

Os recuerdo que podéis dejar en los comentarios cualquier opinión, duda o vivencia sobre el tema. Un saludo!

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