La plasticidad neuronal y el entrenamiento de fuerza

La actividad física incrementa la expresión de factores de crecimiento cerebral

El estudio de cómo influye el entrenamiento de fuerza en nuestro organismo centra una parte grande de las investigaciones relacionadas con el ejercicio. Considerada como una de las capacidades físicas básicas más importantes, algunos autores la colocan incluso como la única capacidad física básica, siendo el resto expresiones de ésta.

Es evidente que, cuando realizamos un entrenamiento de fuerza, a  través de las sesiones se producen una serie de adaptaciones, tanto en las fibras musculares como en las motoneuronas que lo inervan. Toda una red de ajustes que provoca un aumento en el tamaño y/o en el número de las fibras musculares. Pero, a nivel nervioso, también nos encontramos una mayor activación del número de fibras que operan dentro de una placa motora (lo que llamaríamos coordinación intramuscular, que es la capacidad de la motoneurona de activar el mayor número de las fibras musculares que inerva); pero también encontramos una mayor coordinación en la activación de los distintos grupos musculares que participan en un movimiento concreto (coordinación intermuscular, que requiere una mejor función de las vías de comunicación nerviosa para enviar de manera eficaz y en el momento oportuno los mensajes para provocar en los distintos músculos ejecuten ciclos de acortamiento-estiramiento organizados que aseguren un movimiento eficaz).

Parece claro que a nivel periférico, el sistema nervioso sufre adaptaciones a través del entrenamiento de fuerza. Pero, ¿existen mecanismos de adaptación de nuestro sistema nervioso central al entrenamiento de fuerza? Primero, para hablar de adaptaciones del sistema nervioso, debemos conocer qué es la plasticidad. La plasticidad es un término que se refiere a la habilidad de ser modificado. Cuando nos referimos al sistema nervioso hablamos de modificación neuronal o de plasticidad neuronal. La plasticidad neuronal debe ser vista como un continuo desde cambios agudos (a corto plazo) en la eficiencia de las conexiones sinápticas a cambios más permanentes (a largo plazo) referidos a la estructura de la organización y número de conexiones entre neuronas. La plasticidad nerviosa es la base para aprendizajes de todo tipo y en definitiva la que dota al ser humano de su capacidad adaptativa.

La actividad física voluntaria y el ejercicio pueden favorecer la plasticidad cerebral facilitando procesos neurogenerativos, neuroadaptativos y neuroprotectivos. Se sabe que la actividad física crónica incrementa la expresión de factores de crecimiento cerebral.

fuerza-

Para ciertos autores (Maffiuletti et al. 2001; Carroll et al. 2002; Felici 2006) las adaptaciones que se producen tras el entrenamiento de fuerza permitirían una mayor activación voluntaria, sea cual sea la intensidad de la fuerza requerida. Así, tras varios días o semanas de entrenamiento puede observarse en el músculo estudiado un aumento de la amplitud de la EMG (electromiografía, es un estudio que suministra información sobre la capacidad de un músculo para activarse cuando se estimulan los nervios que van a dicho músculo).

Hortobágyi et al. (2003) demostraron que una contracción muscular unilateral tiene efectos contralaterales, tanto a nivel cortical como espinal, y que estos últimos efectos no se observan durante contracciones musculares no voluntarias (como, por ejemplo, mediante estimulación eléctrica y vibratoria). Esto sugiere que un trabajo de fuerza ejecutado en el bíceps derecho inducirá cambios y adaptaciones en la estructura nerviosa que inerva el bíceps izquierdo.

Estudios realizados sobre plasticidad neuronal podrían justificar de algún modo adaptaciones centrales tras un entrenamiento de fuerza. Algunas de estas investigaciones (Lotze et al. 2003) acerca de la plasticidad neuronal durante el aprendizaje motor y la neurorehabilitación, han mostrado como, tras 30 minutos de entrenamientos utilizando movimientos activos o pasivos, los primeros provocaban una mayor activación cortical.

Parece entonces que la línea que sugieren las investigaciones es que existen esas adaptaciones a nivel de sistema nervioso central. Este un importante campo de estudio, en el que se esperan grandes avances que afecten a la calidad de vida de personas afectadas con diferentes patologías como ictus, o diferentes plejias o paresias. A día de hoy parecen claros los beneficios que puede aportar un programa pautado de fuerza, dentro de un tratamiento multidisciplinar, en pacientes con afectación neurológica. Y esperamos que avances en este tipo de estudios nos den respuestas que permitan tratamientos integrales más eficaces, que ofrezcan mejores resultados. De hecho, el uso de la realidad virtual en pacientes parapléjicos ya ha demostrado que esta plasticidad existe, y que el sistema nervioso es capaz de crear nuevas vías de comunicación en pacientes con sección medular completa, recuperando sensibilidad y movimiento en sus piernas.

Y aunque el papel del educador físico en este tipo de tratamientos sea modesto, espero que podamos estar allí para echar una mano desde nuestro ámbito. Sumar dentro de un equipo coordinado, con un objetivo común utilizando nuestra herramienta, que no es otra que el ejercicio físico, para conseguir mejorar las vidas de mucha gente.

 

  • Carroll T.J., Riek S. & Carson R.G. (2002). The sites of neural adaptation induced by resistance training in humans. J Physiol 544, 841-652.
  • Felici F. (2006). Neuromuscular responses to exercise investigated through surface EMG. J Electromyo Kinesiol 16, 578-585.
  • Hortobágyi T., Taylor J.L., Petersen N.T., Russell G. & Gandevia S.C. (2003). Changes in segmental and motor cortical output with contralateral muscle contractions and altered sensory inputs in humans. J Neurophysiol 90, 2451-2459.
  • Lotze M., Braun C., Birbaumer N., Anders S. & Coen L.G. (2003). Motor learning elicited by voluntary drive. Brain 126, 866-872.
  • Maffiuletti N.A., Martin A., Babault N., Pensini M., Lucas B. & Schiepati M. (2001). Electrical and mechanical Hmax-to-Mmax ratio in power- and endurance-trained athletes. J Appl Physiol 90, 3-9.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s