Condición física para el rendimiento o la salud. ¿Es lo mismo?

Se trata de una de las palabras clave en el ámbito del ejercicio. Todo el mundo tiene una idea de lo que significa condición física. Sin embargo, hay que profundizar un poco para entender todo lo que abarca este término, ya que engloba muchas cosas. ¿Qué es la condición física?

Lo primero que nos encontramos al profundizar un poco es uno de los males endémicos de la profesión: la indeterminación semántica. Así, encontramos términos distintos, según el autor, que vienen a hablar de lo mismo: condición física, condición motriz, aptitud física, capacidad física, condición motora… además, cada autor da su definición particular sobre el término, resaltando diferencias en los pequeños matices. Por el momento que atravesamos, creo que sería interesante definir la condición física diferenciando el ámbito de la salud del ámbito del rendimiento.

Así, desde la persectiva del rendimiento (Clarke, citado por Blázquez, 2006), la condición física se refiere a la habilidad de realizar un trabajo físico con vigor y efectividad, retardando la aparición de la fatiga, buscando la máxima eficacia y evitando lesiones.

Y desde el punto de la salud (Bouchard, 2006) se refiere a aquellos componentes que afectan de forma favorable (o no) a los hábitos de actividad física y su relación con el estado de salud.

Vemos que la última definición habla de componentes. ¿Cuáles serían entonces esos componentes de la condición física? Nos encontramos nuevamente con que cada autor aporta una clasificación diferente. Quizá, por la división que hemos hecho entre salud y rendimiento y por ser bastante completa, nos vamos a quedar con la clasificación de Devís (2000).

  • Para rendimiento, identifica agilidad, potencia, resistencia cardio-respiratoria, fuerza y resistencia muscular, composición corporal, flexibilidad, velocidad y equilibrio.
  • Para la salud, tiene en cuenta sólo la resistencia cardio-respiratoria, fuerza y resistencia muscular, composición corporal y flexibilidad.

Una vez visto esto, lo primero que me gustaría comentar es que estas  clasificaciones son como “opiniones” de cómo se podría descomponer un contenido, en este caso la condición física. Opiniones de autores contrastados, eso sí, con un amplio bagaje en el mundo de la actividad física y de la investigación. Pero como hemos visto, no son fruto de un consenso académico, porque a día de hoy no existe (ojalá algún día podamos llegar a conseguirlo y unifiquemos criterios) y tampoco son la verdad absoluta, ya que las investigaciones avanzan, unos términos cambian, otros se quedan obsoletos… Pero, desde luego, nos proporcionan una base sobre la que empezar a monitorizar y darle sentido a todo el trabajo que realicemos.

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Por ejemplo, un entrenador puede considerar que el trabajo de potencia, basándose en evidencias que se han estudiado en distintas investigaciones, es positivo para la salud y lo incluye. O directamente considera que la potencia es otra expresión más dentro de la fuerza, por lo que ya está incluida implícitamente en el ámbito de la condición física para la salud. Por otro lado, términos como agilidad en la actualidad están bastante en desuso, al originar definiciones un tanto difusas.

Bajo mi punto de vista, incluiría el trabajo de equilibrio dentro de los componentes para la salud. No como un fin, sino como un medio, a través de ejercicios funcionales que abarquen el trabajo de cadenas musculares, para proporcionar estímulos que obliguen a nuestro organismo a activar correctamente la musculatura del tronco para proporcionar un camino que de continuidad y transmita las fuerzas desde las extremidades inferiores a las superiores, y viceversa. El trabajo asimétrico, que implica desequilibrios, es un gran educador de nuestro sistema neuromuscular, que incide en la puesta a punto de nuestros órganos propioceptivos, lo que tiene grandes ventajas para la salud: mejora la coordinación entre nuestros grupos musculares, lo que nos evitará lesiones; afina nuestra postura corporal; y aumenta la fuerza de nuestros músculos de una manera equilibrada.

Lo que se viene demostrando y consolidando desde tiempo atrás es que en cualquier programa acerca de la condición física relacionada con la salud, incluso en programas destinados a personas con diferentes patologías o enfermedades, debemos incluir el trabajo de resistencia cardiovascular y de fuerza. Su aplicación conjunta cuenta con múltiples evidencias que avalan su efectividad, y es una herramienta indispensable en el día a día de los educadores físicos que trabajamos para mejorar la calidad de vida de las personas.

Nuestro deseo es poder llegar cada día a más gente. Más y mejor actividad física en el colegio para crear hábitos desde el principio, incluir el ejercicio en el sistema sanitario para complementar las terapias tradicionales, promocionar la actividad física en familia como forma de compartir hábitos saludables, fomentar el ejercicio en el ámbito laboral o promover el envejecimiento activo a través del mantenimiento de nuestras capacidades físicas. Algunos puntos serán más difíciles de conseguir que otros, pero estamos en el camino!

 

  • Blázquez Sánchez, D. (2006). Evaluar en Educación Fisica. Inde, Barcelona.
  • Bouchard, C et al (2006). Physical activity and health. Human Kinetics, EEUU.
  • Devís Devís, J. (2000). Actividad física, deporte y salud. Inde, Barcelona.

2 comentarios en “Condición física para el rendimiento o la salud. ¿Es lo mismo?”

  1. La verdad es que sería ideal que en colegios e institutos dedicaran más tiempo a la actividad física. Conozco casos en los que los alumnos tienen todos los días algún tipo de actividad deportiva antes de empezar las clases del resto de asignaturas, pero son coles a los que no pueden acceder la gran mayoría de las familias, aunque pienso que el resto de coles con menos medios pueden dedicarle a la actividad física más de una o dos horas como le están dedicando a la actividad física.
    En el ámbito familiar hacemos lo que la conciliación nos deja, no es fácil entre semana coincidir todos en casa para dedicarle tiempo al deporte

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    1. Hola Roger, gracias por tu comentario! Estaría bien que los colegios buscasen opciones para llenar el tiempo de ocio de los niños con juegos deportivos o similares. Pero mejor aún sería que se aumentase la carga lectiva de la asignatura de EF, las evidencias actuales aconsejarían 1 hora diaria…
      Entiendo lo que dices a nivel de actividad física y familia, pero piensa que aunque tan solo encontréis media horita a la semana para ese pasatiempos activo, eso creará una huella en los peques a favor de futuras aficiones deportivas.
      Un saludo

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