¿Cómo se adapta nuestro organismo al esfuerzo?

A través de la actividad física conseguimos mejorar los procesos de nuestro organismo, logrando que nuestras capacidades físicas crezcan. Es un concepto denominado adaptación al esfuerzo. Pero para conseguir esta adaptación no es suficiente con hacer ejercicio. Lo que provoca este fenómeno de adaptación es la actividad física programada, de tal manera que las sucesivas cargas de entrenamiento se otorguen al individuo en el momento, intensidad y volumen justos para que exista interacción positiva entre ellas.

La adaptación es un concepto con bastante recorrido, estudiado desde los albores de la ciencia de la actividad física y el deporte. Álvarez del Villar la define (1983) como “la especial capacidad de los seres vivos para mantener un equilibrio constante de sus funciones ante la exigencia de los estímulos que constantemente inciden en ella gracias a la modificación funcional que se produce en cada uno de sus órganos y sistemas”. Otra referencia como Lamb (1985) la describe como “un cambio relativamente duradero en estructura o función que sigue al entrenamiento, capacitando al organismo para responder de forma más fácil a subsiguientes estímulos producidos por el ejercicio”.

Podríamos describir dos tipos de adaptación, que siguiendo a Platonov (1991) serían los siguientes:

  • Adaptación inmediata, rápida o aguda. Hace referencia a las alteraciones orgánicas inmediatas que permiten responder con eficacia al trabajo requerido. Por ejemplo, al empezar a correr aumenta la frecuencia cardíaca y respiratoria para hacer frente a esa tarea. Este tipo de adaptación no es estable, por lo que desaparece una vez cesa el estímulo que la provocó. Podemos diferenciar tres etapas:
  1. Activación de los sistemas funcionales. Por ejemplo, aumento de pulsaciones.
  2. Los sistemas empiezan a funcionar de forma estable. Llegado a un punto de la carrera, las pulsaciones se estabilizan y no suben más.
  3. Desequilibrio, por fatiga nerviosa o energética. Cuando el volumen o la intensidad del ejercicio superan mi capacidad para realizarlo, no puedo seguir ejecutándolo.
  • Adaptación a largo plazo, lenta o crónica. Se produce debido a acciones repetidas de las cargas (o lo que es lo mismo, a la repetición de adaptaciones agudas).Esto provoca a medio y largo plazo modificaciones estructurales y de eficacia en nuestros sistemas (cardiovascular, neuromuscular, pulmonar…).Se trata de cambios más estables y lentos, que se mantienen si los estímulos son aplicados con regularidad. Se diferencian las siguientes fases:
  1. Solicitación repetida de los mecanismos de adaptación rápida.
  2. A partir de la repetición planificada y progresiva de las cargas, se producen transformaciones estructurales y funcionales en los sistemas.
  3. Esto supone una adaptación crónica estable que se traduce en un aumento de las reservas funcionales.
  4. Si existe sobrecarga en el trabajo, se producen alteraciones negativas del organismo, provocando lesiones. Este último punto sólo se produce si la planificación del entrenamiento es errónea.

entrenar.jpg

Del mismo modo, podríamos decir que si cesamos en la ejecución de nuestra rutina de entrenamiento planificada, se produce un fenómeno inverso de desadaptación, por lo que todas las mejoras que la actividad física ha provocado en nuestro organismo irán desapareciendo de forma progresiva.

Para entender cómo actúa el fenómeno de la adaptación, debemos conocer que ésta será específica al tipo de carga utilizada, por lo que tendremos en cuenta lo siguiente:

  • Las cargas aeróbicas producirán cambios en el volumen del corazón, frecuencia cardíaca y capacidad contráctil del miocardio, sistema de transporte de O2, capilarización muscular, VO2 máximo…
  • Las cargas de velocidad o fuerza explosiva producirá aumento de fosfocreatina, cambia el metabolismo de las fibras musculares, mejora la aplicación de fuerza por unidad de tiempo de la fibra…
  • Las cargas de fuerza o máximas consiguen hipertrofia muscular, mejoran los factores de transmisión nerviosa, aumentan la coordinación intramuscular…

Son sólo ejemplos de que dependiendo del trabajo que llevemos a cabo, las adaptaciones conseguidas serán diferentes. La cuestión, si hablamos de salud, sería potenciar armónicamente las diferentes capacidades físicas, centrándonos en un correcto desarrollo cardiovascular y de fuerza, que como venimos diciendo en las diferentes entradas de este blog, son una herramienta potente para la prevención y tratamiento de gran parte de enfermedades y patologías (obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer, alzheimer, parkinson, osteoporosis, y un enorme enorme etcétera).

  • Álvarez del Villar, C. (1983). La preparación física del fútbol basada en el atletismo. CAV, Madrid.
  • Lamb, M. (1985). Fisiología del ejercicio: respuestas y adaptaciones. Pila Teleña, Madrid.
  • Platonov, V. N. (1991). La adaptación en el deporte. Paidotribo, Barcelona.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s